_ Dolores, ¡qué sorpresa! , ¡Tantos años sin vernos! _
dijo Vera al abrir la puerta.
Hacía tres años que Vera y Dolores habían terminado el
colegio. Y desde aquel momento no se habían vuelto a ver. Una semana atrás Dolores
había recibido una invitación de Vera en la que decía que tenía muchas ganas de
verla y que necesitaba hablar con alguien. Dolores se sintió sorprendida de que
pensara en ella después de tanto tiempo, sin embargo, Dolores, conmovida, aceptó
la invitación.
_Gracias por haber venido a verme. Hace tiempo que
necesitaba hablar con alguien_ dijo Vera.
_ De nada, yo también estaba ansiosa por verte y por
saber qué te había sucedido.
_Ven, acompáñame, tomaremos un té y te contaré todo.
Las compañeras se sentaron a conversar, tomaron té con
masas y hojearon revistas. De repente, la cara de Vera se transformó, sus manos
comenzaron a temblar.
_ ¿Qué te sucede? ¿Has visto algo extraño?_ preguntó Dolores.
Ya no puedo ocultártelo más, deberé confesártelo. Un recuerdo
del pasado ha venido para atraparme. Observa esta foto.
_Una foto familiar… ¿Qué tiene de extraño? Fue tomada hace
aproximadamente tres años, ¿verdad? Reconozco aquella vincha que solías usar en
el colegio secundario y tu hermano…a punto de recibirse de veterinario, como su
padre. ¿Qué ha sido de su vida?
_Tengo que contarte un secreto: Mi padre lo secuestró. Se
convirtió en un loco y mi madre nunca lo supo. ¿Ves ese mono?_ preguntó Vera.
_Sí_ contestó Dolores, que sintió un escalofrío.
_ Esto es lo que tenía para decirte: Ese mono es mi
hermano. Mi madre piensa que se perdió en el bosque porque fue lo que mi padre
le dijo. Yo lo he reconocido una tarde, cuando lo descubrí intentando terminar
el rompecabezas que mi hermano había dejado inconcluso.
En ese mismo instante llegó el padre de Vera, entonces
Vera, rápidamente, al escuchar el ruido de la llave, pidió ir al baño y desde
la ventana pudo ver cómo Dolores salía corriendo desesperada y se caía en el
apuro.
El padre de Vera preguntó: “¿Quién era?”. Vera, con una expresión
risueña pero malvada, le contestó: “Dolores, mi excompañera del colegio”.
_ ¿Por qué salió corriendo? _preguntó el padre.
_Porque le tiene miedo a los chimpancés. Una vez la atacó
uno en el zoológico sin razón aparente…
Mucho mejor, Lorenzo.
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